10.10.10

Cuasi secuestro...

Es curioso, cada que salgo con alguien, grupo de personas o sola, termina pasándome algo gracioso. Ayer que salía para verme con mi nii-chan intentaron subirme a un auto.

Hubiera aceptado para tener algo bueno que escribir acá en caso de que no pasara a mayores; no sé quizá ser un cadáver abandonado en medio de la carretera a San Luis me hubiera impedido acceder a internet, creeo yo.

Pero bueno, el chiste es que ayer mientras iba en mis "piensos" en pleno centro como siempre, esquivando montones de gente aburrida, evitando viejos rabo-verde, viendo feo a aquellas personas que me miraban fijamente todo mientras escuchaba una canción de Cheap trick, oh see todo un viaje inspirador, pero en fin, continuo.

El viaje en camión no fue bueno, en vez de toparme al tipo otaku de la otra vez me encontré con tres mocosos de primaria que me purgan, con esa ocasión fueron cinco veces en la semana que me los topé, cinco veces en las que no se sentaban así estuviera vacío el camión, cinco reputísimas veces en las que no se quitaban las mochilas creyendo que tenían todo el espacio del mundo para andarse moviendo como malditos gusanos... muchas veces vivir en estados pequeños no es bueno. De seguro creeían que si no se sentaban en el camión se harían hombres más rápido.

Como según yo ya se me hacía tarde una vez que había bajado del camión (hagan de cuenta que no me enteré de que iba a salir con mi nii-chan hasta como unos 20 minutos antes de la hora acordada, y eso porque se me ocurrió iniciar sesión en el msn, y see, inicié sesión estando modorra) decidí irme por un lugar mágico al que llamé "atajo" que desafortunadamente olía a baño público y estaba hasta el horto de gente.

Todo muy chido menos por el olor que hizo que me ardiera la nariz (en serio) hasta que iba por una de las tantas callecitas que hay. Me detuvo un señor un poco más alto que yo, "rellenito", moreno oscuro, cabello chino, a huevo se veía que no conocía el agua desde hace días, cara de hombre mañoso y con todo y su mugre osó detenerme.
Me han puesto pretextos bastante piteros para entablar conversaciones conmigo, no es por dármelas de chingona ni mucho menos pero es verdad. El más jodido fue cuando un tipo que pedía dinero en un botecito para los niños con cáncer (creeo) llegó conmigo, hubiera donado, hasta le hubiera creeído de no ser porque ví que era un tipo que ni al caso con la fundación y que le quitó el bote a otro tipo por la fuerza. Sip, patético.
Pero este señor al parecer llegó a romper los parámetros de la estupidez, y se ve que llegó decidido. La cosa estuvo más o menos así.

-Hola amiga ¿cómo estás?-

-... Em, ¿bien?, see eso-

-Ah que bien, oye, creeo que estás ocupada-

-Pues crees bien, adios-

-No, no, no espera- me agarra del brazo- es que yo, estoy em, vendiendo ropa interior de mujer-

-Que bien, que tengas suerte, adios-

-Mira la tengo en mi carro, no está muy lejos, es que es lo último que me queda-

-La señora de allá parece interesada-

-Pero a ti te quedaría bien-

-¡Joder, que no!-

Y básicamente en el transcurso de eso último me estaba casi jalando al auto, afortunadamente supe qué parte de su brazo presionar para que me soltara. La doña que parecía "interesada" estaba a nada de ayudar según ella.

¿Recuerdan ese correo del sexy hombre italiano que vende trajes de marca en estacionamientos lejanos, a precios muy accesibles y que tiene que venderlos todos antes de regresar a Italia? ¡pues son mamadas!, no es un sexy hombre italiano, es un viejo rabo-verde asqueroso, y no vende trajes, vende (según él) calzones e hilos para vieja. Si hubiera sido el sexy hombre italiano no me estaría quejando, pero ¡mierda! me carga que me mientan los correos.

-Miucha-

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