24.3.11

Viernes.

York sugiere un premio. Yamily, sería bueno que dieran opciones de qué les gustaría, después de todo es para ustedes.

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Es muy sabio ese dicho de “nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido” y es verdad, lo admito.

Recuerdo el semestre pasado bien, algunas cosas las tengo borrosas como la materia de física, la cual seguramente reprobaré, pero lo que sí tengo bien presente, más que nada por narrarlo aquí, es que siempre las cuatro horas de turismo me eran un martirio por no hacer trabajos o algo similar, en especial los viernes. Pero ahora que ya no las tengo, las quiero de regreso porque caigo en la cuenta de que no eran tan malas.

Les cuento, de lunes a miércoles trabajábamos en el salón y jueves y viernes en el laboratorio, cocinando, preparando bebidas, comiendo o mesereando y como atendíamos sólo a un equipo era todo tranquilo, divertido y hasta te gustaba ese desmadre. Pero todo cambió cuando la nación del fuego atacó… esperen, no era eso.

Cuando empezó a llegarme el hartazgo de no hacer nada más que leer, escribir y dibujar era toda una liberación salir, pero nunca salí cansada, jamás mientras tuve el módulo de cocina. Incluso los días en los que me tocaba cargar cosas de la comida o topers (Ryoko dice “me vale verga cómo se escriba”) lo hacía por gusto y no me cansaba en absoluto. De verdad, incluso seguía despierta cuando llegaba a mi casa, y los viernes a partir de las 10:00 am me parecía el inicio del fin de semana, era como un tercer día semi-libre para mi.

Pasan los días e inevitablemente el semestre se acaba, obviamente yo me fui más feliz que Ricky Martin en su bicicleta sin asiento porque no me llevé ninguna materia y durante las vacaciones parecía gata recién parida, ustedes saben, sin levantarme de la cama más que para lo extremadamente necesario o al menos que hubiera algo bueno por hacer. Al inicio de este semestre, como siempre yo entré sin saber qué pedo con el horario y con los maestros, pero algo se rumoraba y era que la vieja que nos da ahorita, sería la maestra; pero nosotros ilusos quisimos creer que sería otra que era como el maestro anterior.

Pasan las horas y descubro que tengo dos maestras del semestre pasado, va órale, que chido, son maestras con las que aprobé. Viene el maestro de física elemental y, chan chan chaaaaaaan, descubro que es más divertido ver cómo me crecen las uñas que escuchar su clase y no es por la materia, aclaro porque puedo ver programas enteros de física donde te ponen fórmulas incluso más complejas, las entiendo y me gusta cómo exponen el asunto… pero con él no. Algo tiene que es somnífero, además que siempre tiene los pezones erectos y no sabes si es por frío o porque así los tenga.

Luego viene la súper maestra de inglés que aclara ante el grupo que tiene un doctorado, ¿en qué? no sé, pero lo tiene y resulta que parece haber sido la maestra de inglés de Joaquín López Dóriga (si saben la historia del “Juay de rito” entenderán esto). Una maestra súper buena (me escurre el sarcasmo de la boca) la cuál no quiso que su materia fuera escrita en carpeta porque “no se haría responsable de las hojas perdidas” a pesar de que bien podría guardarlas en un folder y llevarlas consigo, después de todo es parte de ser maestro cargar con los trabajos de los alumnos ¿que no?.

Pero aguántate, llegó turismo y llegó mi peor pesadilla, aquella maestra que con sólo verla te cae mal, Ryoko la odió con mirarla, Jun-chan la odió ayer y yo la odio desde que me dio un par de clases de tutoría en primer semestre. Resulta que para este módulo de bebidas es más apasionada que Ricky Martin viendo “Secreto en la Montaña”, y además de eso es buenísima para confundirte. No importa que tanto nos esforzemos ni qué tan bien se hagan las cosas, siempre, SIEMPRE le encuentra algo malo a la práctica que hagamos los equipos. Que no le gustaron los meseros, que la comida muy sencilla, que las bebidas alcohólicas no son famosas, que las no alcohólicas no tienen chiste (Ryoko: que su pinche madre), que no está bien decorado el congal, (Ryoko: que si la silla le cala en la pinche cola) y demás, absolutamente nada la viene haciendo sentirse satisfecha, NADA.

Incluso nosotros llevamos una conferencia sobre la cata de vinos (cata es sobre degustación) y el señor amablemente ofreció un curso de cata GRATIS… ni con eso nos dijo “buen trabajo muchachos”…

Pero bueno, el caso es que tenemos la misma cantidad de horas con ella que con el maestro anterior y como el jueves hacemos práctica lo que menos queremos es que llegue su clase de los viernes ya que básicamente se trata de estarnos regañando. Las horas de esa clase son eternas y siempre es la única maestra que deja tarea para los fines de semana… lo más castrante es que te la deja mientras sonríe y nos dice “pequeñitos”… (Ryoko: Pinche vieja puta).

Cuando estaba en alimentos el viernes no era muy importante, incluso consideré faltar alguna vez porque sólo tendría una falta por clase regular, cosa que no haría daño y en Turismo no tendría nada porque ese profe era buena onda… además unas compañeras le hacían la barba y como ellas me hablaban mucho él me incluyó en el paquete de “consentidas”. No le tenía el valor suficiente a ese día, siempre salía con energía, tan así que saliendo me la pasaba en el centro y si encontraba a algún conocido me quedaba un par de horas más. Pero Luzbel decidió que debía escarmentar.

Ahora la nueva maestra pone tanto trabajo y nada parece complacerla, salgo tan harta, fastidiada y cansada que lo único que quiero es llegar a mi casa. Ya el viernes es día de siesta, porque hasta Jun-chan queda rendida de escucharla quejarse, y ahora extraño estar fastidiada pero de no hacer algo más que leer.

Ciertamente disfruto más de un libro que de regaños constantes que son hechos como si, por lo menos yo, me fuera a dedicar a eso; creo que eso sería presumible en alguna fiesta, pero en una fiesta lo único que les importa es beber hasta quedar nalgas arriba y dudo mucho que tengan la capacidad de esperar a que haga una bebida vertida bien para que quede lindísima con sus divisiones por el azúcar.

Quiero mis horas libres de regreso, quiero una maestra más normal y quiero un helado de galleta con limón… sé que no viene al caso, pero no importa.

-Miucha, Ryoko-

1 comentario:

Yamily dijo...

quiero algo editado e_e
lo que sea para poner en
mi blog xd.
y esta :D