26.4.11

Compra esa putería de allá.

Todos, absolutamente todos en mi familia tienen algo que resulta bastante desagradable o sorprendentemente malo para el resto. Creo que pasa con cualquier ente en este planeta, pero no me interesa indagar más allá de lo que me queda cerca.

Hace ya como dos meses creo, o menos, tuvimos la necesidad de ir a Costco, ustedes saben, esa "tiendota" en la que las amas de casa compran en cantidades que te hacen pensar que van a reabastecer un bunker. Una tía junto con su hija también ocupaban un par de cosas (para entender el post las palabras clave son "par de cosas") y, aprovechando que ya eramos un cuarteto, decidimos comer ahí mismo también.

En la plática salió a relucir lo que venía a comprar mi tía y mi madre, la primera venía por un reloj de pared, un trapeador de los "ligeritos" y una maceta; mientras que mi madre venía por la dotación mensual de leche para mí (puedo terminarme un litro en día y medio, dos días a lo mucho...), barritas de cereal para que en la escuela no me acusaran de inapetente, chocolates para unos regalos y botellas de vino, también para regalos de cumpleaños (fomentamos el alcoholismo, cuál es el pedo?).

Ok, todo bien, pensé que si ambas listas no juntaban ni los diez artículos diferentes no tardaríamos mucho, sí, pero pendeja de mí, me olvidé que eran tres mujeres normales contra una rara. No sé qué pase cuando entran a una tienda, pero se olvidan de la dichosa lista, que además venía en escrito que es lo peor, y se pasan por cada pasillo hasta dos veces. Viendo, sólo viendo, no tienen idea de cuánto odio eso. Si se tratara de algo previamente planeado, no habría problema, pero siempre me ilusionan con llegar temprano a casa.

Las únicas secciones que me interesaba visitar eran las de videojuegos, electrónica y libros, la última queda en duda ya que siempre hay puros libros del asco, que no me interesan o son cosas como "Crepúsculo" y esa cosa que escribió Yordi Rosado para pubertos cuyos padres temen decirles "se te va a parar algún día" o "te desangrarás cada mes". Pero esas secciones, todas juntas, resultan aburridas si las ves durante dos horas; digo, si me dejaran leer los libros que a toda madre, pero todavía que los escribe Meyer o Yordi, tienen el descaro de pedirte que los pagues para hojear semejante cagada literaria. Por cosas así dejé de creer en Dios, pero bueno.

Decidí que era bueno pasarme por la sección de dulces, para quitar de mi un poco la flojera que me hizo considerar dormir en el pasillo que tiene el papel higiénico (suele ser el más tranquilo). Cuando de buenas a primeras veo venir a mi madre con su carrito; había añadido a la lista una caja de cereal, un six de yogurts para beber, ambos para desayunos rápidos, y un paquete que tenía un par de rimels (eran de esos que te prometen pestañas de mona de porcelana, largas, largas y a puñados practicamente), había llegado por los chocolates y entonces, mientras le ayudaba a elegirlos (porque ni para eso tienen visión fija muchas mujeres) ví entrar en el pasillo una montaña de cosas encima de un carrito, era tan pesado que las ruedas derrapaban de vez en cuando, se trataba de mi tía.

Además de el trapeador, el reloj y la maceta, había metido dos cajas de cereal, un ventilador de forma cilídrica, detergentes varios (ya ven que esos hacen un bulto mayor) condimetos al por mayor, verduras congeladas hasta de esas con las que haces un licuado que promete dejarte con el cuerpo de Ninel Conde. Había rechazado subir un oso de peluche con chocolates y todavía llegó por unas nueces "variadas" de 200 pesos. Casi me cago al ver eso.

Pasamos a cajas y lo que hubiera sido inicialmente una compra de menos de 300 pesos, se transformó en una de 2800. Y en puras pendejadas, cosas que ya tenían, cosas que ni ocupaban o que un par de días después acabarían en la basura. Lo más "shockeante" del asunto fue que quince días después gastó más o menos la misma cantidad y en cosas igualmente innecesarias.

Con esa cantidad de dinero yo como durantes tres o cuatro meses platillos italianos elaborados por mi, pinche vida injusta.

-Ryoko-

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