24.4.11

Población, 2500 (o menos).

Hay un pueblo todo pinchurriento camino a Zacatecas o en sus al rededores; no lo sé con certeza, está tan pinche que su ubicación ni siquiera merece un espacio en mi memoria. Ese pueblo está tan jodido y feo que no importa si lo pabimentan, sigue viendose igual de culero.

Para mi mala fortuna ese lugar era muy visitado por mis tíos y mi madre puesto que su tía y abuela vivían allá. Entonces cada año íbamos por lo menos una vez porque en mis años de niña no había cómo decir que no, era de vas porque vas.

El pueblo, insisto, no es la gran cosa, desde el punto de vista de alguien tan fatalista como yo, sólo se trata de un montón de casillas pedorras en medio de la nada. Por ser tan pocos de inmediato saben que no eres de ahí y saben cuándo te vas puesto que todos se conocen y todos se saben hasta sus "trapitos sucios".

Me gustaría tener gratos recuerdos de ese sitio, pero la verdad es que, aunque me esfuerze, no logro tener ni uno solo. Cada viaje me resultaba lo mismo, me llevaban más a fuerza que por gusto, comía cosas que con un par de bocados tienes para no volver a consumirlo en años, lo más divertido era tratar de encontrarle forma a la "nieve" de la TV y, por si no fuera suficiente, tenía que escuchar cómo otras primas y yo eramos inútiles a comparación de las pueblerinas. Pueblerinas en el buen sentido, digo, nunca falta el pendejo que se ofende con cualquier cosa.

Siempre fuí en el mejor plan posible, en especial si no me dirigían la palabra. Mi papá tenía un dicho, era más o menos así:

"La única forma de estar a gusto en ese lugar es estando dormido, pedo o loco".

El problema es que no te dejan dormir por ser perezoso y, por ende, pecador; te dejaban tomar hasta caminar como oso, pero eso sí, allá se madruga, así que ellos se arriesgaban a estar crudos y ser obligados a levantarse a las siete de la mañana. Lo de estar loco no sirve porque yo me aburría, ¿hace falta decir más?.

Recuerdo esas comparaciones como si hubieran sido hechas ayer. Estabamos en la mesa esperando la comida, cosa que me resulta desesperante, ¿no les fastidia que les quieran servir todo en la mesa cuando visitan alguna casa?. Bueno, continuo. Mi tía abuela explicaba cuánto y por qué tardaba tanto en pelar nopales, esas malditas asquerosidades verdes, y después de hacerlo nos insinuó que deberíamos, las primas, saber hacer eso, porque ya estabamos "grandecitas".

Una prima sí se ofendió, puesto que ella y su mamá van (o iban) a clases de cocina, derrochar dinero para aprender cosas que luego alguien vendrá a decir que no sabes hacer, hay que admitir que sí se siente algo ojete. Comenzó diciendo que nos debían enseñar, que porque estábamos muy grandes como para no saber hacer ni unos huevos. Quiero creer que basó su teoría en el hecho de que estando allá no tocamos ni un sólo plato; la casa está pequeña, y mis tías y mi madre se desesperan si se juntan otros a parte de ellas en la cocina, por eso no entramos ni por error cuando están en lo suyo. Pero regreso de nuevo al tema.

Puso de ejemplo las comidas más simples y más trilladas del mundo. Frijoles, arroz, sopa de fideo y listo, si no sabíamos hacer eso, eramos huevonas inútiles de ciudad. Valía madre que supieras hacer ravioles de carne enteramente a mano, que los pasteles te quedarán suaves, esponjosos y sin cortezas quemadas; eso valía mucha verga, si no sabías hacer esas comidas lo que ella considerba bien, eras una huevona, típica de ciudad. He de admitir que las pocas personas que conosco de allá sienten que son la epítome de todo lo correcto y lo que se debe saber, pero muchos ni siquiera han cursado la prepa. Y no es porque no puedan, gran parte de los hombres se han ido a EUA y mandan dinero; es porque no quieren, se sienten "popis", una especie de socialités que no necesitan saber algo y erradamente suponen que será así para siempre.

Te miran con desdén y en las tiendas te tratan como si te estuvieran haciendo el favor. Con cosas así ni ganas dan de indagar más en el pueblo, ya que no lo mencioné, pero nos quedamos en lo que podríamos llamar la "Frontera entre la señal de celular y la zona 0"... Bastante desesperante, por un lado podría salir corriendo y pedir aventón, pero por otro nunca se sabe si alguien en un bochito podría ser un asesino serial.

Hace unos tres días tenían planeado regresar, inmediatamente dije que no. No pensaba estar día y medio escuchando cómo es que mis primos se agarran a madrazos con el pueblo vecino, con todo y el tonito victorioso. O bien, escuchar cómo por ser de ciudad lo mejor que sé hacer culinariamente hablando es abrir latas. Puse millares de pretextos, desde que tenía que cuidar a mi perro hasta mi reacción ante el exceso de tierra, cosa que es cierta, pero sí sonó desesperado.

Para mi buena fortuna esos lados andan bastante inseguros según las noticias, nada me consta; pero gracias a los narcos, los balazos, atracos a media carretera y demás, no tuve que ir para allá. Si pudiera, compraría ese lugar y haría un hotel... o un congal.

-Ryoko-

1 comentario:

Oneechan dijo...

Hi ^_^!
Si volvi...por poco tiempo, luego me iré otras 3 semanas si bien me va y después vuelvo otra vez al blog :P
Por cierto...el libro de la naranja mecánica...no lo tengo en PDF .________. solo sé que está en la biblioteca de mi escuela ._. pero no sé...podría escanearlo o algo.
Ehhmm personalmente hace mucho que no salgo a los pueblitos o.o más por falta de tiempo y dinero y porque ya no tengo familia esparcida ._. pero si me ha tocado que en casas ajenas piensan que uno es un completo inutil :P de hecho me pasó hace poco..nomás porque no pregunte si podía ayudar en algo...no culparé a mis padres..pero en este sentido tengo muy mala educación...=_=
Pero bueno...lo iré afinando con el tiempo..aunque creo que la gente exagera...
:P bueno ya..basta de quejarme.
Fue un gusto volver miucha san :D!!! ^_^
Nos vemos pronto :D
Sayo!