29.4.11

When i was fat.

Me encanta el término "bullying", a ustedes no?. El bullying es molestar a otros, física, psicológica o verbalmente, al menos eso dicen, y hasta ahorita se preocupan cuando eso lleva décadas, sino es que siglos, existiendo entre nosotros.

Algo que me resulta simpático hasta cierto punto, es que ahora cualquier desorden mental se lo quieren acarrear a eso. Es como aquella vez en la que encontré tres síntomas para descubrir a temprana edad si serías asesino en serie; antisocial, ver con facinación la muerte y orinarse en la cama (no me pregunten el por qué de la última, creo que es por miedos o cosas así) era lo que debías tener. Entonces, como no me gustaba hablar con otros y la muerte no es algo que añoro pero me resulta interesante, yo tenía -sigo teniendo- dos de tres. Y aún no he asesinado a nadie, nadie merece que desperdicie mi tiempo haciéndole eso, además, que fiaca limpiar moronga cruda.

Ahora quieren que cualquier pequeño emo (pendejo) pseudo suicida diga que fue víctima de bullying para tener un pretexto del por qué hace eso, aunque sólo se trate de un niño ridículo que lo hace porque sus amiguitos ven eso cool. Lo que no logro captar es por qué hoy en día si alguien los molesta no hacen nada. Desde siempre han existido aquellos pequeños seres que cual Carrie aguantan vara, lloran y todo más no lo evitan o se defienden, pero estos últimos años han aumentado, y no sé por qué ni cuando pasó, yo cuando estaba en primaria y aún en secundaria todo transcurría con el mismo orden. Ahora, niño que joden, niño que se deja y lo peor es que ya ni rastros de los padres hay ¿qué pedo?.

Admito que tengo unos padres que en su tiempo fueron muy protectores, más mi padre que mi madre, ésta última es más de "No hagas esto, qué dirá la gente", pero quedaba mi jefe. Me daba consejos muy poco ortodoxos, algo así como él, y aunque la gente los veía mal si todas las víctimas del bullying aplicaran sus enseñanzas, no quedarían traumados. Les contaré una anécdota, bastante extraña para mi gusto, pero entenderán el por qué la gente no gusta de la sabiduría de mi padre.

Tenemos una casa en la playa, que fue comprada entre mi abuelo, su hermano y otros dos sujetos. Como les tocaría de a tres meses a cada uno decidieron meter a más personas, ustedes saben, más personas, más dinero, más bonitos muebles y todo eso. Cuando era muy pequeña habíamos ido mis abuelos, mis tíos, mis papás y yo, pero en esa ocasión habían invitado a un amigo de mi abuelo y también llevó a su familia (es una casa bastante grande, además de ser de dos pisos), casualmente tenía un nieto de mi edad.
El niño tomó confianza muy rápido y en lugar de jugar me jalaba el cabello y me pegaba. Como toda niña pequeña fui a donde mi papá y le dije -El niño me está pegando-. Mi papá fue con el niño y le dijo que no jugara brusco conmigo y regresó a lo suyo. El puto Danielito me siguió jodiendo así que volví a ir con mi papá.

Mi jefe ahora fue con el amigo de mi abuelo (el niño no iba con sus papás) al que le dicen "El gato", ni idea de por qué, y le dijo -Gato, controla a Daniel porque le esta pegando a mi hija- a lo que éste respondió -Ay Chuy, están jugando, no seas exagerado-. Gato me llevó con su nieto para "jugar" y otra vez comenzó a chingar, al no saber defenderme fui otra vez con mi jefe y creo que más por estar harto que por dar un buen consejo me dijo -Mira bebé, si dejas que ese mocoso te esté chingando entonces yo te voy a pegar a tí...- lo primero que pasó por mi mente fue que la mano de mi papá era más grande que la de Daniel - ... Así que cuando empieze, pártele la madre-. Ok, no es lo mejor que te pueden decir pero estamos de acuerdo en que es muy útil, no?.

Una vez entendido el mensaje me puse a jugar sola, entonces como no fui con Daniel, Daniel vino hacia mi. Me empezó a empujar, a jalar mechones de cabello, así que recordé lo que me había dicho mi papá y corrí al cuarto que estaba al fondo a la izquierda, me puse detrás de la puerta y esperé a que viniera para pegarme. Cuando entró buscándome cerré la puerta, lo jalé hacia la esquina y como pude lo pateé hasta hacerlo llorar, que ahora le tocara al infeliz. Santo remedio, Danielito nunca más me volvió a pegar.

Ese consejo quedó muy grabado en mi para todo, no sólo cuando a alguien le da gracia pegarte en la mema. Creo que es el último recurso que te queda, si no entiende el tipo, ni alguien lo hace entender... dale en la madre. Ok, no, pero solucionalo tú mismo. No sólo sirve cuando de golpes se trata, también lo patenté para las ofenzas, y vaya que pasé muchísimas en la primaria (a inicios de la secundaria también, pero sólo fue como una o dos veces) casi me crucificaban por estar gorda, y es curioso, recuerdo tener una compañera llamada Lorena que igual era una marrana asquerosa, como yo lo era, pero nadie le decía nada ¿cuál era la diferencia? que ella era amiguita de la sobrina de la directora.

Fue cuando decidida también les empezé  regresar las ofenzas, me decían "gorda" yo les restregaba en la cara algo criticable que tuvieran, no sé hubo desde "Furcio" (orejotas), "rata" (dientes estúpidamente grandes), varias cosillas que en la primaria te suelen bajar la moral. Ya entrada la secundaria fue otro pedo.

Ahí para que se den un quemón de que tan pendejo te ponen las hormonas.

Resulta que llegando a la escuela, el primer día cada quién tomó su asiento, llegó el primer maestro y nos acomodó por orden de lista. Presentación, blah blah blah, lo típico. El siguiente no se presentó (pero estoy segura de que cobró su cheque quincenal) así que todos se fueron con los que conocían, ya que al parecer la única sin amigos o conocidos en el salón era yo, por ende me metí en mi pequeña burbuja mental. Andaba yo feliz imaginando cómo hubiera terminado Clover de estar completa cuando una tipa se sentó enfrente de mi, se recargó en el respaldo volteando a verme y me preguntó -¿Quién se te gusta del salón?-. Con eso la chava se ganó la etiqueta de "Pendeja" al menos para mí -No conozco a ninguno, así que no lo sé- me miró extrañada. -Ash, no tienes que conocerlos, sólo dime quién se te hace guapo pues-.

-Ninguno ha llegado a citarme en qué consiste la expansión térmica, así que ninguno-. Se quedó callada y mejor se fue. Le llevó el chisme a un gorila que debería haber estado ya por graduarse de la secundaria más no fue así. No tengo idea de qué le dijo, ni cómo se lo dijo, pero le caló al parecer que no estuviera en la lista de las que abrirían las piernas por él. Cosa rara, no es mejor saber que a la gorda fea del salón no le interesas? ni hablar, seguro es el afán de estar chingando.
El caso es que por eso el wey se llevó a un amigo suyo, se sentaron junto a mí y empezaron a resaltar lo obvio, que yo estaba gorda. Como no había nada nuevo que escuchar (la verdad, no le ponen mucho esfuerzo al enfocarse en la gordura de alguien), les ignoré, lo olvidaron y asunto resuelto.

Y si alguna vez han creido que la vida es injusta, les presumo, conmigo no lo ha sido. Para empezar, desafortunadamente ya no estoy gorda; y al parecer, según varios twitteros, tipos de la calle y demás, fea tampoco estoy. La mejor parte de esto es que de todos los que alguna vez me dijeron o me hicieron cosas dignas de trauma ahora son infelices, uno es explotado en una taquería porque no dió el ancho para estudiar, otros son cholos pésimos que acaban en el hospital cada fin de semana, otros alcohólicos, otros trabajan a marchas forzadas para mantener a la vieja que estúpidamente embarazaron, y unas más ya tuvieron un par de abortos involuntarios.

Si las víctimas del bullying quedan traumadas, que por lo menos tengan presente que la madre karma es muy sabia.

-Miucha-

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