28.5.11

La bigotona.

Harta de tanta gente, harta de tantos números, harta de tanta historia de licores y hasta la madre de estar encerrada en un lugar caluroso. Siempre salgo así de la escuela, creo que el único consuelo que me queda es que dentro de muy poco podré estar rodeada de telas haciéndome wey frente a una máquina de coser que, para mí, es mucho mejor que estar pendiente que no desbordar el jigger de una onza.

Salgo para tomar el camión, camión que pido esté vacío. Tarda lo usual y hay un par de asientos vacíos. Bleh, los viajes en camión rara vez me son entretenidos, recuerdan la vez que hablé con el otaku ese? pues fue la segunda vez que pasó algo más o menos memorable. La primera pues, es algo perturbador, creo haberlo contado ya y sino lo volverán a leer pronto.

Tomo asiento y saco mi libro. Estoy releyendo uno de Stephen King que por cosas de tiempo y ruidos extremos no pude leer como yo hubiera querido. La gente me mira raro, como si nunca hubieran visto un libro, o peor, como si nunca hubieran visto a alguien leer. Leo sobre algo de gripe, pelotas de flema enormes, expectorar negro, un cantante cuasi-yonki, una chava embarazada y veo que me acerco a mi destino. Me levanto una parada antes para así no andarme tambaleando por el movimiento del camión. Bajo y veo alejarse al traste ese maloliente al que tienen el descaro de llamarle transporte público.

Camino hasta mi casa viendo a la gente, no logro entender qué tiene de entretenido pasar días enteros sin hacer ni puta madre. Creo que soy la única que estudia al menos en mi calle, a todos se les ve haciendo lo de siempre, estar afuera viendo a la gente pasar y criticarla por creer que se sienten más que ellos por tener dinero. Se equivocan, yo no me siento más que ellos porque para empezar no hay ni punto de comparación... Ok, olvídenlo.

Llego a mi calle y de uno de los departamentos sale una muchacha descalza, sucia y con cara molesta. Se me empareja al caminar y aún falta un buen tramo para llegar a mi casa. Me mira, me barre con los ojos y cuando le respondo con mi mirada asesina se voltea.

Cada una camina en silencio hasta que dice en tono serio -Te acuerdas de mi?- La recordaba, y muy bien, es la única chava que conozco con un bigote así de visible, pareciera mugre, mucha mugre acumulada que si miras bien te das cuenta que es vello, vello que debería estar en la parte superior del labio de algún varón. Dejé de tener contacto con mis "vecinitos" porque llegó un punto en el que me dieron asco, quizá soy bastante quisquillosa, pero lo único que pido es que si no te bañas, por lo menos no huelas a leche agria. Dejé de salir con ellos, nuestros horarios no cuadraban, salir a la tierra me dejó de gustar y no sé cómo lo tomó ella pero cada que me miraba lo hacía con enojo. -Sí, te recuerdo- me limité a responder. Ya no recordaba su nombre, sólo me venía a la mente su bigote.

Su madre también lo tenía, de hecho ella era como una copia de su madre pero con menos peso y menos sudor, o al menos así me lo parecía. Cuando tenía nueve años le había vendido a su madre varios de mis juguetes semi-nuevos para su regalo de navidad, habían sido como 70 pesos pero sólo nos pagó 15. Después de eso nos evitaba para no pagarnos, mientras tanto su hija salía a la calle con mis cosas aunque jamás le detesté por ello, me iba y me venía. Pasaba el tiempo y cuando ella me miraba al pasar por su casa ponía los ojos en blanco, me hacía gestos y de paso le decía cosas al oído a cualquier vieja que tuviera a su lado. No la había vuelto a ver, hasta ese momento. -Vienes de la escuela?- Ya casi llego a la casa, faltan un par de complejos cuando veo que se adelanta y frena delante del mío... -Sí, vengo de la escuela, cansada de hecho- Freno por educación.

-Órale, nos vemos luego, adios- Se aleja y yo me pongo feliz. Cuántas veces me podrá hablar por año después de eso? Una o dos? Tres a lo mucho? Me meto a la casa y después de recordarla a ella, y todas las veces que en lugar de verle a los ojos le veía el bigote, voy al baño por la maquinita de calentar cera, espero a que se derrita y me la unto en toda la cara exceptuando las cejas. Al final me pego el papel especial y me depilo la cara en especial la parte superior de el labio... No vivo en el mejor barrio del estado.

-Miucha-

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