3.6.11

Dame el dinero o te pongo en tu madre.

Es curioso cómo antes en donde vivía sólo se utilizaba una página del periódico para relatar los escasos sucesos policiales que había, de verdad, en veces sólo utilizaban esa página para hablar a fondo sólo de un caso. Ahora no. Ahora hablan de asaltos, asesinatos, secuestros, violaciones y un montón de mierda la cual sería mejor si no existiera.

Curiosamente siempre leí eso como si se tratara de una novela ficticia donde, obviamente, no me podría suceder nada. Incluso unas fotos me llegaron a parecer graciosas porque, vamos, maleantes guapos sólo hay en las películas Hollywoodenses. Hasta que hoy, quizá por el karma o porque ya nos tocaba, nos trataron de asaltar.
Esto no me hubiera pasado si me arreglara para asistir a la escuela, digo, alguien con mirada huevona tipo Paul* y con uniforme deportivo flojo no impone mucho ni llama la atención como para que alguien en lugar de asaltarte prefiera invitarte un café. Todo sucedió tan rápido y terminó tan bien, que cada que lo recuerdo me siento orgullosa de mi misma, merezco una ovulación de pie... OVACIÓN, quise decir ovación, perdón.

Me encontraba saliendo de comprar algo para comer en el Oxxo y me dirigía a tomar el camión. Decidí perderme entre las calles menos transitadas, que usualmente tienen tantos balcones que gozas de buena sombra durante el trayecto, y aunque sabía que posiblemente "menos transitado" podría ser sinónimo de "más arriesgado", me valió madre y le seguí; ps total, para mí el periódico era una novela de ficción, no?.
Había ya recorrido poco más de la mitad del trayecto cuando un tipo venía de frente, no lucía como alguien que te pudiera pedir una donación obligatoria de celulares, más bien parecía una mezcla de hipster, cholo y emo...

Me veía extraño, ¡bah! no sospeché porque todos en la calle lo hacen, hubiera sospechado si me sonriera y me dijera -Buenos días- o algo así. Pasamos de largo uno de otro cuando sentí que me tomaban por la muñeca y me voltearon bruscamente. Era él. -Dame tu celular o te carga la chingada- me dijo. -¿Me carga la chingada? Qué chingada tan igualada- pensé. Todo lo que vi fue un flashback bastante irónico y cruel, apenas hace unos días me burlaba de los pendejos que no sabían reaccionar ante un asalto, decía que era ilógico congelarte y no hacer nada. Pues ahora me estaba sucediendo, -No te hagas pendeja y dame el celular- me había quedado muda a juzgar por su reacción. -No tengo celular pero, sabes, traigo dinero- me salió de la nada, claro, no pensaba darle mi celular que ya ni prende (pendeja de mi), -Pues órale, saca la lana-, ya la había cagado, le había dicho que traía efectivo. Mi preocupación era que si sacaba la cartera y le daba lo que traía quisiera sacarme la tarjeta también, no me he matado soportando a maestros castrantes para que un culero me venga a quitar lo que me gané por esfuerzo y horas de sueño en clase. -Lo traigo en el tenis-, mi imaginación es bastante retorcida, yo debería hacerle las telenovelas a Televisa, así por lo menos darían risa.

-Pues sácalo, chingao- soy pésima mintiendo, tan así que si no me río me quedo muda, me trabo o digo mal las palabras. Éste era un principiante, sería sólo un par de años mayor que yo pero era muy alto, bastante diría yo... Entre más altos, más les duele la caída. -Es que em, yo... vengo de mis prácticas de rugby...- si él supiera lo que es el rugby no me hubiera creído, tendría que estar yo muy madreada de la cara para que fuera convincente -... Sí, y me lastimaron, no puedo agacharme, me tiraron muy fuerte- hubiera usado "taclearon" pero su cara me indicaba que, si estudiaba, seguro era de los que pasaban por ser parientes cercanos de la directora. -Está en el derecho, si lo sacas no pondré resistencia, todo me duele- puse las manos en el aire. Su ropa era de una marca, marca que sólo encuentras en tiendas tipo Liverpool o Sears, el cabrón no tenía necesidad alguna robar, lo estaba haciendo sólo por chingar gente, eso me encabronó.

Originalmente la idea era esperar a que se agachara para yo correr hacia un lugar concurrido pero ver la marca de su ropa me emputó, ahora quería que sufriera sólo porque me quería quitar mi dinero sin otro motivo más que el de "asustarme". -Ni se te ocurra moverte, o te chingo- se empezó a inclinar para quedar en cuclillas e inmediatamente me puse a pensar, lo quería chingar a él, eso era seguro, pero no sabía cómo porque en cuanto viera que lo único que había en mi tenis era un piesito enfundado en un calcetín azul de changuitos con talco seguro se iba a emputar más. Entonces fue como si me arrojaran agua fría en tiempos de fiebre. Su cabello, tenía corte de niño emo, lo tenía largo y lacio, por plancha o natural, da igual, el chiste era que lo tenía, había que aprovecharlo. Ya me estaba desatado los cordones cuando se me ocurrió algo sencillo pero efectivo, al menos eso le estaba asegurando a Jun-chan. Coloqué con cautela las manos a los costados de su cabeza para que no lo notara con la vista periférica. Y entonces empezé -Oye- levantó la cara, enrosqué mis manos en su cabello y con la fuerza que me quedaba después de caminar dos anillos del estado (no sé si los manejen así en los demás) lo jalé hacia mi rodilla que ya iba doblándose. Impactó su nariz en mi rodilla... había funcionado. Escuché cómo crujió su nariz y la sentí doblarse contra mi rodilla. Era la primera vez que le rompía algo a alguien, al menos de esa manera. Sangró, se quejó y se llevó las manos a la cara -Cuando vuelvas a chingar a alguien, procura que no sea yo. No estoy para aguantar niñatos de mami que se quieren sentir Al Capone- comenzé a caminar rápido hacia la primer tienda departamental que tuviera cerca para entrar y bajarme la euforia. No todos los días alguien llega de forma agresiva a querer quitarte dinero... Y no todos los días le fracturas la nariz a ese alguien.

El karma sí se las cobra conmigo, hace un mes o dos yo conté muchos chistes de niños incapacitados, demaciados. Al día siguiente me intoxiqué con leche descompuesta que estaba y olía perfectamente, como si fuera del día. Se me hinchó la cara, me inyectaron y fue todo un show. Ahora me pasó esto. ¿Creen que si me burlo de los terroristas me busquen los de Al Qaeda?

-Ryoko-

*:Para los que no tengan ni puta idea, Paul es el de abajo.

**: Favor de informar de las ligas rotas.

1 comentario:

Oneechan dijo...

O_O!
Vaya, que experiencias...realmente yo nunca habría pensado en romperle la nariz al tipo y de esa forma, me habría faltado definitivamente ingenio U_U o nervios de acero. Lo que si es que al menos no te quedaste con el coraje (al ver su marca de ropa) y al menos lo desquitaste. Y si el karma las cobra...pues definitivamente tendré que cuidarme, creo.
Di SI a la bolsas de plástico :D!
Nos vemos ^___________^ que estés bien!
Sayo!