16.6.11

Juguemos a peinarnos.

Hace mucho que busco un cràneo. Mejor dicho, busco el cuero cabelludo de alguien, podrìa ser de cualquiera, hasta de ustedes que leen esto. Es algo bastante grotesco y gracioso, soy alguien rara que encuentra los desmembramientos divertidos. ¿Què puedo decir? soy extraña, por eso sòlo mis mejores amigos me soportan, ellos y creo que mi hermano pero èl sòlo me ve un par de veces al año.

Tengo recuerdos muy cortos de cuando era niña. No suelo recordar cosas y las que recuerdo son o nimiedades o cosas que me son importantes, mayoritariamente son nimiedades pero no me quejo. En fin, continuarè con mi relato pitero.

Nunca me han gustado las cosas de niñas, rara vez juguè a las muñecas y el rosa lo odiè en cuanto me dejaron vestir sola. Uno de los juegos favoritos de las niñas, en mis tiempos, era eso de maquillarse y peinarse. De esos juegos donde les roban las pinturas a la mamàs a pesar de hacerte facialmente màs vieja con cada minuto que pasas con eso en la cara.

Me habìan llevado de visita a una casa para jugar con la niña de los vecinos, gente bastante puerca para ser sòlo tres personas. El aire olìa rancio, como a cabello mugroso y con semanas sin lavar; y eso sumado al panorama de ropa tirada, restos de comida y platos sucios, pues, daba mucho asco y ganas de correr hacia la primer alberca con cloro que encontraras. Pero aguantè, yo iba a hacer mi buena acciòn del dìa.

Esa niña no salìa a jugar porque los papàs no querìan que se "acorrientara" y al parecer me encontraron bastante decente como para jugar con ella. Vaya, y yo que esperaba la aprobaciòn de Chabela II. Habìa llevado conmigo mi Sega Gènesis para pasarla con ella, y eso funcionò al menos una hora ya que la niñita tenìa ganas de jugar con alguien normal.

Empezamos jugando al "tè" con jugo de manzana y una vez embriagadas de tanto azúcar, colorante artificial y saborizante artificial vimos un poco de TV. Extraño las viejas caricaturas, te hacìan violento, segùn los padres de las iglesias, pero las de ahora te hacen un vil pendejo, un zombie nada funcional. Terminado eso, ahora sì empezamos con la gracia de la historia.

Se le ocurriò jugar a pintarnos y peinarnos, obvimente yo màs a huevo que por gusto acepté pero esa niña tenìa unas ganas de jugar enormes, desde ahì supe que quizà, muy en el fondo tuve corazòn.

Yo detesto que me peinen, no tolero que me quieran agarrar el cabello y me lo quiten de la cara, lo odio; a mì me gusta el look del tìo cosa, por eso pedì que ella me pintara, era eso o que me remordiera la conciencia... cuando aùn tenìa una.

Una vez terminado el estilo de Platanito en mi cara era mi turno, ahora yo serìa la "estilista". Se sentò en el banquito y me pidiò que la pienara porque irìa a una alfombra roja. No empiezen a chingar, tenìamos como 6 años. Tomè un peine y empezè a desembarañar. Tenìa un cabello de largo mediano, le llegaba como a los hombros màs o menos. Era rubio cenizo y lacio, lo que ahora sería la envidia de muchas.

Ya empezaba a recoger el cabello pasando mi dedos por entre su pelo cuando sentì algo extraño en la parte màs alta de su cràneo. Era una especie de almoadita un poco delagada y aguada, demaciado aguada. Me preocupè.

-Oye, tienes algo en la cabeza.
-Què?.
-Pues, es como un granote- Ahora lo podrìa describir como un parche grande relleno de gel pegado a su cabeza, al menos en sensaciòn.
-Pero no siento nada- Se empezò a tocar la cabeza. -¿Dònde lo tengo?-
-Aquì- Lo volvì a tocar, mi dedo se hundiò un poco. - ¿No lo sientes?-
-No.
-Bueno.

Yo seguì en lo mìo, o al menos eso tratè. El color de esa cosa era como marròn rojizo, un color raro considerando que se trataba de una superficie abultada, aguada y màs o menos grande. Su forma me llamaba, era como cuando comes picante. Lo quieres dejar pero tu boca pide màs. Aquì el grano me llamaba para seguirlo tocando, bastante grotesco, lo sè.

No pude evitarlo al final, era una niña, soy mitad gato, la curiosidad me venciò y empezè a rascarlo un poquito; despuès de todo, ella no lo sentìa.

Era un sensaciòn asquerosamente divertida, se sentìa como picar un globo con gel dentro. Cuando lo picabas sus extremos se hinchaban y hasta en ciertas ocasiones creì que se movìa... No estaba lejos de la realidad.

Hubo un momento en la que su superficie no soportò mi uña y èsta se reventò. Pensé que había dañado a la niña pero no se había quejado ni un poco, era en serio que no sentía nada. Comenzó a salir un líquido transparente tirándole a amarillento, y a juzgar por su caída era algo espeso, casi tanto como una yema cruda.
No tenía asco, no tenía miedo, más bien estaba metida en que le dolería dentro de poco pero sólo se quejó de que sentía húmedo; eso húmedo era la secreción que le estaba saliendo de lo que hasta ese instante me pareció un grano. Entonces vi algo moviéndose con desesperación, era chiquito como de medio centímetro, quizá un par de milímetros más grande. Era cafecito, rayando en gris y se empezó a mover por su cabeza. Era un pinche piojo.

Detrás de él empezaron a salir otro, un par, cinco, quince, veinte, un chingo. Los tenía anidados de forma subcutánea sabrá Luzbel desde hace cuánto. Todos iban cubiertos de esa baba y se empezaron a mover por su cabeza, en ese momento me pareció imposible y grotesco, pero tan fascinante. Tiempo después cuando me enteré de los campos de concentración para judíos, lo de su cabeza se me hizo cualquier cosa. -Tienes animales en la cabeza, se están saliendo del grano- la niña se asustó y salió corriendo a buscar a su mamá.

Cuando fui a buscarla su mamá le estaba sujetando el cabello y a mí inmediatamente me dieron mis cosas y me mandaron a mi casa, sin decir palabra alguna.

La tuvieron más aislada para que no contagiara los piojos.

Son de esas cosas que recuerdas al relacionarlas con otras, había visto cómo se tronaba un implante de seno en uno de esos programas de cirugías y pues, me vino a la mente esa especie de "parto piojológico". Lo curioso es que salieron, saltaron e hicieron su desmadre pero nunca se me pegaron, no tuve problemas con animales en la cabeza, nunca los he tenido. La cosa es que quiero volver a ver eso, no sé, ahora con un poco más de criterio podría ser algo asqueroso... o incluso hasta más divertido.

PD: Si notan los cambios de los acentos seguro sabrán que ésta porquería se escribió en dos lugares distintos.

-Miucha-

1 comentario:

Oneechan dijo...

De miedo :P ...
Aunque extrañamente llamativo tu relato (esta es la segunda vez que lo leo xD) simplemente tenía que leerlo de nuevo xD no sé porque, hasta me pareció irreal la escena de los piojos saliéndole de la cabeza, grotesca y asquerosa pero irreal O-o como una novela o algo así...
O tal vez sea que nunca he visto algo parecido..
El relato me recuerda a una persona a la que le gusta reventar y sacar impurezas (llamese espinillas) ajenas xD no sé porque pero le gusta. Tal vez sea uno de esos gustos adquiridos.