30.6.11

La guerra de las conciencias.

Hoy fui a retirar el dinero de mi beca el cuál sólo diré que no es una cantidad despreciable... ah, eso y fui a cumplir unos pendientes que me encargaron. Tuve que irme hasta un banco lejos del centro para evitar hacer colas inmensas, juro que el que estaba ubicado ahí tenía esperando fácil a unas cincuenta personas. Mi paciencia es poca y mis ganas de salir de ahí muchas, así que me valió madre caminar más.

De regreso decidí tomar una calle por la que llego a la casa de una tía, hacía más sombra y pasaba menos gente, todo perfecto. Doblé a la izquierda y un par de localitos después había una tienda de libros seminuevos. ¿No les gustan esas tiendas? El olor del papel viejo me encanta, no tengo ni puñetera idea de si será nocivo o no, pero me gusta mucho. Me hace sentir en la época victoriana... ¿qué? muy mis alucines.

El chiste es que me compré el libro de "La guerra de los mundos". Es un título que traía muchas ganas de leer ya que leerlo en formato PDF me desespera, de hecho los pocos que me han pasado así los he mandado imprimir y empastar... sí, soy medio mamoncita, lo sé.

Entré y el dependiente me atendió gustoso, imagino que con la poca cultura del país le sorprendió tener un cliente ese día. Buscó el libro, me mostró los ejemplares que tenía, elegí uno y pagué... o al menos así lo pareció.

Seguí la lista de tareas que tenía para ese ratito y como tenía que hacerlas rápido, después de mi fabulosa compra, sólo metí el libro y el "cambio" a mi bolso. Fui a pagar unos recibos, a buscar unas telas, unas cartulinas y regresé a terminar el trabajo que tenía  por hacer. Terminamos el trabajo, me dejaron en un lugar cercano a mi casa (ustedes saben, la paranoia) y cuando regresé y me puse a hacer las cuentas algo estaba mal.

Estaban los gastos realizados en los recibos y el del libro no aparecía por más que hacía la cuenta, una y otra vez la hice pero no servía, hasta que traté de recordar cómo estuvo el pedo en la librería.

Al parecer la cosa estuvo así. Le había intentado pagar con un billete de cien pesos pero el chavo no tenía cambio así que me preguntó por uno de cincuenta, ya saben, cincuenta menos cuarenta igual a diez pesos. No habría tanto pedo a diferencia de si le hubiera insistido con el de cien. Me guardé ese billete y le di el de cincuenta... al final el me regresó sesenta pesos y por las prisas me fui.

¿Se dan cuenta? Técnicamente me llevé el libro sin pagarlo. Y yo me siento de la vil chingada.

Podré rayar autos con corcholatas, podré meterle el pie a los viejos raboverde que usan bastón, podré agitarle la cerveza a los cholos cuando se van a chupar; soy uno de los seres más culeros que hay sobre la faz de la Tierra, pero lo del libro si me puede, en especial porque el dependiente se portó buenísima onda conmigo. Aunque claro, hay peros de parte de unos amigos:

-Ni pedo, fue su culpa, wey.

-No importa nyo, me dejó el libro gratis nyo. Además se portó buenísima onda conmigo nyo como para darle baje con cuarenta varos que, a como está México, seguramente no gana diario nyo.

-¿Pero crees que no se va dar cuenta que le diste cincuenta pesos? Se apendejó, se apendejó, además en ese tipo de tiendas se trabaja como hobbie.

-Yo digo que quizá lo pudo haber notado nyo, pero por la prisa que llevaba yo no reaccioné en el momento hasta que regresé a mi casa nyo. Aff, le voy a dar el costo del libro nyo.

-A ver, ¿y qué tal que ese libro gratis fuese tu recompensa por alguna buena acción? No debes regresarlo, son em, recompensas que te da la vida.

-Soy de las creyentes de "No hagas nada que no te gustaría que te hicieran" nyo, y si a mi me fallaran las cuentas me gustaría que el cliente no fuera rabo y tranza y pagara lo acordado nyo.

-A ver, desde el inicio. No llegaste a comprar con prisa.

-Exacto nyo.

-Entonces le ibas a pagar con uno de cien, se lo diste y como no tenía cambio te lo regresó y lo volviste a guardar.

-Yeap.

-Te pidió uno de cincuenta, lo sacaste de tu cartera, se lo diste y te devolvió sesenta, ¿no?.

-Así mismo nyo.

-Pff, más obvio no es. Si el tipo tendría a lo mucho unos veintitantos, y la compra fue realizada con calma, y además se portó "buenísima onda" quiere decir que le gustaste y te dio el libro, asunto resuelto.

-... Eso no me ayuda nyo.

Lo crean o no mañana mismo iré a pagar ese libro. Seguro muchos piensan que quizá soy una exagerada pero estoy segura de que si hubiera sido alguno de ustedes ahorita estarían diciendo "Pinche morrilla de los lentes de narco".

-Miucha-

2 comentarios:

Oneechan dijo...

Mmm no creo que exageres, pues está bien, es raro encontrar algo de sentido de honradez en este mundo...o país pa'l caso. Y yo quiero unos lentes de esos...o bueno no, no sé como serán, yo tengo unos estilo john lennon xD
Aparte de eso luego se siente uno mejor después de regresar el dinero.
Y gracias por tu comentario, en verdad es una entrada que tenía pensada desde hace rato y antes si estaba en contra de las adopciones homosexuales pero creo que tengo que abrir más mi mente, después de todo si son humanos y pueden dar amor, el género que tengan es lo de menos.
Bueno, nos vemos miucha-san ^^
Saludos :D que estés bien n.n

Fuantox dijo...

Ossu nyo, hace rato que ya no me pasaba por éste congal (me dí permiso de prestarme esas palabras tuyas) xD.
Chale nyo, lo del libro está raro, aunque sólo se lo deseo a cierto vendedor (sí tú, el de los diez pesos), aunque weno nyo, a cualquiera le da un ataque de conciencia de vez en cuando....
Me pasaré por aquí mas seguido, tus entradas siguen tan chingonas como siempre. Un abrazo,. tu onee-chan Martín