27.7.11

Bailemos.

La secundaria es de esas etapas que sólo me gusta recordar por los mejores amigos que tuve ahí y que hasta la fecha los tengo. No es ningún secreto a voces que todos los demás compañeros me caguen a puntos de decir "me cae que si lo matan con gusto cavo su tumba"; sí, medio agresivo pero así soy yo.

Todo lo demás estaba de la mierda, los maestros, las instalaciones, la cooperativa, todo un vil asco. Maestros prepotentes, pedantes, egocéntricos y que básicamente eran unos idiotas. Me cuentan fuentes externas que perrou (cof cof Hakka-kun cof cof) llegó a entablar una especie de discusión con nuestro maestro de historia de México por algo relacionado con el oro. Todos aquí estamos de acuerdo en que es un material NO renovable, ¿verdad?; bien, pues el señor alegaba que sí lo era. Su teoría, según las fuentes, era que "Si se te perdía un arete de oro de un par, el que quedaba podías fundirlo y hacerte un anillo" o algo así decía su teoría estúpida. Aquí es donde dicen "¿Qué pedo con el pendejo de tu profe, wee?".

La epítome de todo lo que es culero y ojete no pasó con él, pasó con la maestra de la clase de danza. Resulta que estábamos en el último año de secundaria y andaban organizando un evento para el cual la maestra quería que las niñas de mi grupo bailaran bellydance, ustedes saben, ese baile donde usan cinturones con moneditas y se retuercen como gusanos... sin ofender a las que bailen eso; neta, me gusta y de vez en cuando yo lo hago, ni para qué mentirles. 

El caso es que estábamos en el salón, la maestra empezó a organizar todo el teatrito y comenzó a decirle a ciertas niñas que se pusieran de pie. Después de un par de minutos la mayoría de las niñas, excepto dos compañeras y yo, quedaron de pie. Resulta que la maestra no nos había dicho a nosotras porque, cito, "Con un cuerpo así a mi me daría pena bailar éste tipo de danza". Sí, con las palabras más suaves que pudo encontrar la pinche vieja nos dijo cerdas. Y no niego que lo estuve, o que quizá lo esté; pero las otras dos compañeras, de las cuales una sí me caía bien, sí querían bailar y con ese comentario les bajaron las ganas de forma muy, muy fea. Todo el salón se quedó en silencio, y nos empezaron a ver a las tres de una en una. La verdad sentí ridículo enojarme por ello así que me puse a dibujar en lugar de poner atención, ya que por principio de cuentas yo ni quería bailar.

Sus caras pedían que alguna llorara, o se viera triste, pero lo que en realidad encontraron fue una vieja molesta, una más o menos incómoda tirándole a deprimida y a mí que me valió 20 kilos de verga no me importó. Hasta que una salió a defender a la chava que no me caía bien diciendo que si queríamos bailar también podíamos hacerlo y que se le hacía mala onda que nos excluyera por el cuerpo. Admito que fue la primer cosa inteligente que dijo en todo el año, pero su amiga ya no quería, le habían restregado en la cara algo que al inicio de la organizada a nadie le importaba. Al final preguntó si queríamos bailar, y les mentiría si les digo que recuerdo si aceptaron o no.

El comentario de "Con su cuerpo me daría pena bailar" no me molestó, digo, están tratando con alguien que durante ocho años escuchó lo mismo, lo mismo y lo mismo. No entiendo por qué se sienten mal algunos de que les digan gordos o cualquier apelativo que incluya cosas gordas o redondas, si al fin y al cabo siempre son las mismas cosas. No hay mucha originalidad respecto a ofender gente con sobrepeso, espero y no lo hagan, al menos no con los simpáticos buena onda que no se buscan problemas... Cabrones, ya quisieran ustedes ser igual de abrazables que ellos.

Por otro lado tampoco lo vi muy ofensivo, y reconozco que sentí algo exagerada la reacción de mis dos compañeras, ya que venía del ser menos indicado para llamarnos gordas. Era la típica maestra bajita, castrante y presumida que, como un plus, estaba gorda también. En su tiempo dije que no me debería quejar puesto que yo también lo estaba, pero me puse a analizar las cosas. Nosotras todavía conservábamos una forma humana, ella literalmente parecía una bola, una bola que de la cara me recordaba a Janis Joplin.

Si les hablara de Toronjita, el Chivo y la Tres pezones creo que esto se extendería, de mientras sólo quédense con la Janis Joplin inflamada. Y recuerden, nunca ofendan gordos porque quizá el día de mañana ustedes se los quieran ligar.

-Miucha-

2 comentarios:

Oneechan dijo...

Belly dance? Hm yo estuve en clases de eso un dia, al otro me cambié, como que no le hago a eso.
Y a que venía eso O.o? No es por otra cosa pero que vieja tan ojete, no hubiera sido mejor solo preguntar quién quería bailar y quién no? Tipo y las que estaban paradas tampoco querían bailar~
A mi me pasó una vez algo similar...dijo el profesor que se parara quien quisiera bailar y todos se pararon excepto otros 2 compañeros y yo...estuvo oféndiendonos todos los ensayos..
En fin, me voy ahora :3
Sayo!

Fuantox dijo...

Wórale nyo xD, esa no me la sabía...
Pero leyendo esto me pregunto... ¿Cómo le habrá hecho una criatura que carece de estatura tanto como de cerebro para enseñar belly dance? La verdad es que no entiendo.
Changos nyo, tenías que decir lo del oro, a la fecha, sigo dándome facepalms por lo sucedido en aquél entonces...
Bueno nyo, sigue igual de chingona, cuídate (cosa que segun sé, haces bien).
Tu Onee-Chan, Hakka-Kun