12.7.11

Tengo un pecado que confesar.

Antes tenía mucho tiempo libre, demasiado tal vez, y me ponía a escribir pendejadas cortas. Sé que no parece distinto a lo que hago aquí pero sí lo era. Yo escribía porque quería tener una banda y si mi voz estaba de la vil mierda, pues sólo escribiría las letras de las canciones para ellos. Total que quedó en un simple sueño y todas esas letras las deseché porque estaban muy pendejas.


Pasó el tiempo y me olvidé de que alguna vez quise cantar en un escenario ya que le agarré cierto repudio a mi voz por ronca. En mis tiempos de escritora pitera de canciones lo más famoso era Britney y las voces chillonas del pop, voces dulcesitas y empalagosas que yo no tenía y ni de chiste podía lograr, por eso me agüité. El caso es que quedó bien desechado ese gusto y ganas por cantar frente a alguien.


Pasó el tiempo y ¿recuerdan cuando trabajé en el hotel?, pues un día al salir de trabajar un chavo de aspecto punketoso me invitó a comer y como era en un lugar transitado no tuve problema con ello. Me empezó a frecuentar y cuando nos topábamos en la calle conversábamos un rato y x día llevaba una guitarra consigo, tocó un par de canciones y después de mucho un día me interceptó al salir de la escuela. Querían un cantante para su banda y él les habló de mí porque al parecer sí combinaba con ellos. Yo no pude seguirles los ensayos y no traía ganas pero al parecer les había gustado mi voz y me dieron canciones a elegir. Les hice una lista y la guardó el punketo. Luego, como hace unos dos meses o tres, me encontraba en la calle tomando café cuando alguien me tomó del brazo y me volteó, era el punketo.


-Te vengo siguiendo desde KFC, ¿estás sorda o qué?.
-Gomen, gomen, es que traigo los audífonos nyo, ¿qué pasó nyo?.
-Quiero que me hagas un favor, es más, un pinche FA-VOR-SO-TE.- Me empezó a llevar entre calles.
-Claro pero ¿de qué se trata nyo?.
-Tenemos audición para tocar en un bar y el cantante se puso de marica y renunció y se fue, así que necesito que cantes para nosotros.
-¿Qué?, no nyo, no puedo nyo, no sé el repertorio que tienen nyo; y y y ¿si se me sale un gallo nyo?.- De verdad no quería, la sola idea de que me vieran los trabajadores y el dueño me incomodaba, seres como yo gustamos de recibir el crédito de cosas que no involucran exhibirnos.
-En serio necesito ese favor, cantas y si quedamos conseguimos otro cantante para la siguiente, te lo prometo. Además, conseguí que mi mamá te hiciera un vestido con una playera de AC/DC que tenía botada, por favor, sólo eso y ya.- Frenamos y se me quedó viendo.
-... Ok nyo, yo lo hago nyo.


Corrimos a la casa de otro de los integrantes y me dejaron cambiar en su baño. Un vez listos y con los instrumentos en el carro fuimos a un bar que está escondido entre tanta calle pedorra que hay en mi estado. Al llegar mi preocupación se hizo presente, habían cerrado el local sólo para que audicionaran las bandas y lo peor es que todos los trabajadores, el dueño y hasta otros aspirantes estaban viendo... Me fui al baño por los nervios y pedí que me sacaran hasta que fuera nuestro turno. Analizé la situación; yo canto de la chingada, mi voz es horrible y lo sé porque ellos escucharon a Ryoko, no a mí. Para empezar ya no puedo cantar bien porque quiero decir el "nyo" después de cada frase y la cago seguido, ella no, y sé que la escucharon porque por esas fechas la dejaba salir días enteros. Tenía que convencerla (además, su voz ronca se presta para el tipo de música que tocan).


-Anda nyo, sólo cantas y ya nyo.
-No quiero, ¿ya viste cuánto anormal hay allá afuera? dan asco con sólo verlos.
-No se trata de ellos nyo, se trata de un favor que me pidieron nyo.
-Exacto, te lo pidieron a TI, así que no me estés chingando.
-... ¿Notaste que serás la única mujer nyo?.
-No me importa, no quiero.
-Te dejarán cantar la que quieras nyo.
-¿En serio?.- Con eso supe que ya iba a ceder.
-Sí nyo.
-¿Tocan la de Born to be wild?.
-Claro nyo, ¿entonces qué dices nyo?.
-Ok, yo canto.


El pedo comenzó a partir de ahí, sólo a mí se me ocurrió que Ryoko podría negociar sin querer romperles la botella de Oso Negro en el cráneo.


-Miucha-


Cuando nos tocó me llamaron al baño, tomé mis Ray Ban y salí lo más tranquila que pude. Subí al escenario, ajusté el micrófono y nos presenté, como sabía que yo sólo sería la cantante temporal le pedí al dueño que pusiera especial atención en la música y dejara de lado la voz. Afortunadamente el repertorio para la audición constaba de cuatro canciones entre ellas aquella de Goldfinger que les mencioné la entrada anterior. Canté lo mejor que pude y varios aplaudieron, ya sólo esperábamos lo que diría el dueño que toda la tocada me estuvo barriendo de abajo hacia arriba.


-Muy bien, el tener participación femenina les ayuda mucho. Eso sin contar que es muy bonita.- Se levantó de su lugar y se acercó al escenario que tenían montado al fondo.
-¿Entonces?.- Preguntó el bajista.
-Pues encajan muy bien con el lugar, y lo cierto es que son una banda muy curiosa.- Nos miró a todos.
-¿Curiosa en qué sentido?.- Le interrogué.
-Todos son muy altos y tienen el aspecto de que te apuñalarían en un callejón y contrastan contigo. Traes lentes oscuros y ropa de AC/DC y botas, pero te ves pequeñita y frágil junto a ellos. Me gusta la composición que tienen.
-Ya, ¿entramos o no?.- El punketo se puso junto a mí.
-Pues eso depende de la señorita aquí presente. Digo, se ve bien y todo, pero si pudiera usar vestidos más cortitos, más llamativos.


Todos nos miramos unos a otros, todos tenían la típica cara de cuando alguien llega a querer quitarte o manosear algo que es tuyo. Lo que pedía era un vil chingadera si consideramos que el vestido por ser hecho de una playerota me llegaba como unos 15 o 16 centímetros arriba de la rodilla, que para mi tamaño si es algo considerable. Automáticamente me emputé.


-No, wey. El chiste es ver cómo canta, no cómo se ve.- Salió a defender el baterista.
-No digo que no cante bien, pero pues hay que hacer que el cliente quiera volver aunque sea a verla ¿no?.
-Vete a la chingada, no vamos a trabajar aquí si la vas a andar hostigando.- El punketo se quitó la guitarra de encima.
-Pinche rabo verde, yo vine para tratar de que los eligieras a ellos, no vine a audicionar para un pinche tuburio, cabrón. Y me vale verga si te molesta que no quiera ser la cantante de congal que quieres, pero si buscas una vieja que abra las piernas mientras le canta a alcohólicos allá en la zona rosa hay muchas trabajadoras como tu mamá.- Me acerqué a su mesa, tomé lo que parecía un ruso negro y se lo arrojé en la cara mientras caminaba a la salida.


Los demás desconectaron sus instrumentos (ustedes saben, la batería es todo un pedo y por eso usaron la que había en el local) y se la fueron mentando al dueño. Creí que eran unos ojetes que sólo querían un favor y ya, pero Miu tenía razón, no eran tan culeros después de todo. Luego del mal sabor de boca decidimos ir por garnachas para ver una película en casa de creo que el baterista, no recuerdo muy bien.


Esa es la historia de cómo tres muchachos sin conocerme bien no dejaron que un wey se pasara de rosca y de cómo por mí tres personas perdieron un empleo en el cuál cobrarían mil varos cada uno por semana. Tan-tan.



Dense un quemón de cómo he de cantar.


-Ryoko-

1 comentario:

Oneechan dijo...

Oh yo tengo esa canción!
Es la onda ;)
Vaya, esa es una historia curiosa, curiosa e interesante y que culero el del establecimiento :P aunque si algo bueno salió fue que los demás salieran al quite por ti, supongo que es una de las ventajas de estar en una banda. Y entonces..¿ser parte de una banda con la voz de Ryoko conllevaría estar con ella permanentemente?