16.5.12

De mí dependes tú, bitch.

Estoy en un escritorio de tres a cinco horas y me ataca el hambre. Recuerdo que hay una tienda bastante cerca y que de cada diez cosas ricas para comer que imagino cuentan con la mitad, a lo mucho. El señor que atiende me viene a la cabeza, cada que voy a comprar de manera sonriente el muy perro sigue con su cara de huele pedos y habla de mala gana, golpeado. Ni hablar, seguro cuenta con una vida muy jodida.

Tomo mi cartera, acomodo mi falda y salgo del local. Hace calor, me cabrea el calor. También me provoca sueño, pero me enoja más de lo que me duerme. Pienso en comprar unas papas y un té helado, y busco directamente ambos productos, se trata de un antojo mezclado con hambre; no sólo de gula. En el mostrador está atendiendo el señor, él y su puta cara de fastidio. Me dan ganas de decirle que le pago el doble si usa una bolsa en la cara, de esas de Sabritas que tienen la carita sonriente estampada.

-Buenas tardes, ¿cuánto va ser?.
-Trece cincuenta.
-Ok, aquí tiene. Gracias.
Hace su puta jeta y sólo mueve la cabeza para dar a entender que sí escuchó. Me encabrono.

Pienso en lo cagante que es comprar ahí, y analizo el por qué la señora de la otra tienda abre de forma aleatoria. Considero que abre los días en los que el ano no le aprieta. Pienso en si de verdad la gente cuando se incomoda aprieta al ano, y trato de recordar de dónde saqué esa expresión. Obviamente descarto el orificio antes mencionado. También maldigo el que la señora del local vecino haya cerrado su negocio, extraño sus nachos, especialmente porque gozaba de privilegios y mi plato parecía más sopa de queso que unos típicos nachos. Llego al local, arrojo sobre el escritorio mi cartera y me siento. Abro las papas y salivo por el hambre que tengo. Freno. Mis papas no tienen salsa.

Busco la botella de Valentina que usualmente acompaña las noches en el local y no la encuentro. Pregunto y nadie sabe dónde está. Se ha terminado, anuncian. Todos entran en pánico porque temen que sus botanas se tornen desabridas de ahora en adelante. Me dan un billete y me mandan de nuevo a la tienda. Alegan que yo soy la que ya estiró y ellos están fríos para caminar. Me cagó en Dios y me encamino a la tienda.

Hay un camión proveedor afuera de el lugar. Entro a la tienda, falta algo en la escena. No está el señor.
Doy vueltas buscando salsa Valentina, hasta que al fondo en una  repisa logro ver las botellas. Tomo una y me dirijo hacia el mostrador. Entra el gestoso y ahí valió madre todo.

-¡Ey, cht!.
-¿Cuánto cuesta la...?
-¡Si no estoy no ande agarrando!
-Sólo le iba a pregun...
-¡No, no, no, si no estoy ni entre!- Me quita la botella.

Me emputé.

-¿Sabe qué? Usted y su salsa váyanse a la mierda. Prefiero caminar más que andar aguantando su puta actitud.
-...
-¿Cree que me iba a robar esto? ¿En serio? ¿Una miserable salsa Valentina? Como vive juzga, si me dedicara a robar no me degradaría por veinte o treinta pesos. Es más, si robara tiendas de abarrotes ni entraría a ésta por su pinche-actitud-mierda.
-Pues váyase a otra tienda.
-Obvio que me voy, no sin antes decirle que no volveré a venir a su puto triquero y que espero se meta la botella en lo más profundo de su culo, cabrón.

Me voy, llego al local, devuelvo el billete y me como las papas como están. La boca se me escalda por la sal. Puta madre, la salsa. Conseguimos una botella con la vecina del local fallido. Y no regreso a trabajar.

Pasa el tiempo y considero que es hora de desquitar mi liberación. Noto algo al ir hacia el local, la tienda cerró. Por mera curiosidad pregunto a los del local de enfrente y me dicen que cerró por falta de ventas. Descubro algo, me cargo un karma muy de la chingada.

-Miucha-

1 comentario:

Oneechan dijo...

Ese es el problema de tener un poder, con un poco, te corrompes. Pero el karma se las cobró de forma bastante eficiente O_o pasame algo de tu karmaque es bastanta bueno, creo que no me haría mal un poco de karma.
Por cierto que mucho tiempo sin volver por aqui, aunque ahora que lo pienso si veo mis entradas y las tuyas en realidad publicamos con cierta frecuencia en comparación con muchos blogs que se dejan abandonados de 6 meses en adelante. Curioso, hasta hoy me di cuenta de eso.
En fin, ahora que vinieron las vacaciones espero escribir con más frecuencia ;) y ojalá también pueda leer más de ti.
Nos leemos pronto espero ;)
Sayo!