12.5.13

Creo que ya pasó un año...

"Desde que tuve la oportunidad de ver "Needful Things" le tengo cierta repulsión a los pueblos pequeños. O bien, a las ciudades donde todos se conocen por lo menos de vista. Me resulta perturbador que un buen día se vuelvan locos y ni siquiera yo logre pasar desapercibida ante la ola de masacres que surcan por mi imaginación. Lo cierto es que además de la paranoia, le gente me resulta repulsiva. Las personas suelen tener detallitos que para mi gusto son completamente imperdonables y asquerosos. Y muchas veces son cosas ridículas, pero son ridiculeces que a mí me joden. Ejemplo; me he perdido la "fantástica" oportunidad de ser la amiguis-amiguis de muchas compañeras porque las he visto medio-sacarse-los-zapatos a mitad de la clase. Se me hace repulsivo, ¿por qué? No sé, chance sí sea nomás por mamona.

Lo cierto es que en sitios pequeños tiendes a hacerte medianamente-sociable-a-huevo porque la gente conforme comienza tomarte confianza por verte casi diario agarra el valor suficiente para dirigirte un "Buenos días". Después de haberse roto esa barrera ya lo demás es historia porque puede que a partir de ahí te hagas de un conocido que te presenta a sus acompañantes en la calle o incluso te pida el correo y celular; datos que nunca doy y evito darlos sacando otro tema a relucir.
La cosa, refiriéndome a aquello de socializar a la de a huevo, es que desde que mi papá consiguió otro trabajo, él ha cocido mucha más gente. Gente con la que también he tenido que tratar. Me he llevado gratas sorpresas, ni para qué mentir, pero hay un caso en particular que me gustaría comentar.

Hace un par de meses (digo "par" a manera de "son menos de cinco pero más de dos") fuimos al local familiar como siempre, y en el trayecto vimos en uno de los locales vecinos a un amigo junto con otro sujeto. Ahora sí que el sujeto era amigo del amigo. Estaban resanado las paredes por el negocio que tenía una amiga madre de nuestro amigo, creo que no es tan complejo el asunto. Entramos al nuestro a realizar lo de siempre, o sea nada.

Pasado un rato llegaron ellos dos, bastante sudados y riéndose. No dudo que fuera de algún chiste verde donde echar pata fuera el foco de diversión. Llegó nuestro amigo en compañía del suyo para pedir un cigarro. Mantuvieron mi padre y él una charla, de esas que usas como relleno en el transcurso en el que realizas una acción. Y en el intermedio, yo observé al sujeto que venía de invitado.

Era regordete, usaba lentes de aumento (o bien, pudieron ser de descanso) y no traía nada más que tenis, pantalones de mezclilla y una playera interior blanca sin mangas. El cabello se le pegaba en puntas sobre la frente y la nuca por el sudor, y tenía bastante marcadas las líneas de bronceado. Me miró al sentir que le observaba.

-Sólo necesitaba verle los ojos. No van a hablar con él jamás, es más, ni siquiera se le van a acercar.
-Entiendo, sí está medio creepy nyo.
-¿Por qué?
-Vele los ojos, no ocupas ser muy brillante para saber que algo tiene que repele.
-Es raro, ni siquiera habla.
-A partir de ahí hay un problema. O es mamoncito... o está mal.

Se marcharon, y pasadas una hora, u hora y media, el sujeto regresó. Quería un cigarro. Ahí quédate, yo te lo llevó; escuché decir a mi papá. Ni siquiera dejó que entrara, y al querer hacerlo le dijo que se quedara ahí. Le dio el cigarro, agradeció el tipo y se retiró. Mi padre no entró hasta que se había marchado. Comencé a preguntarle la reacción tan "Te doy el cigarro pero cáele al cheeto", dado que hasta mi papá tiene cierta educación con la gente que, cito, le caga las bolas. En casos extremos ni siquiera los voltea a ver, pero eso no es lo que me trae aquí.

Coincidió en lo mismo que Ryo. Era un tipo extraño. No del tipo rechazado-por-geek-gamer-otaku-o-cualquier-otra-cosa, sino que era de ese raro que no te daba buena espina. Como cuando miras un comestible que tu instinto te dice que debió caducar desde hace años. Algo similar.
Ahí comenzó una súper charla donde me contó las desventuras que pasaron nuestra amiga y su hijo al darle alojamiento durante un mes. Digamos que ellos se pasan en eso de ser buenos cristianos.

Tenía cicatrices en el cuerpo, muchas, la mayoría ubicadas en el abdomen y se las hacía él mismo para liberar tensiones y estrés. Si eso no era bastante "estrafalario" (por no llamarlo de una forma ofensiva), el muchacho hablaba solo. No como cuando planeas tus argumentos previamente a una discusión, como muchas amas de casa de conozco, sino de la forma Gollumesca.
Todo quedó en eso, el sujeto probablemente estaba mal, mi papá lo evitaba y yo no conviviría con él porque lo cierto es que no voy a las reuniones laborales de mi padre. Y ni ganas de asistir, la verdad.

Nos olvidamos de él, de vez en cuando conocidos nos contaban las cosas molestas que solía hacer y decir. Todos trabajaron con él y varios, entre ellos mi papá, habían compartido habitación de hotel por cosas laborales. Sabían de lo que hablaban al decir que era raro y cagante. Se había ganado el rechazo de varios, y siempre he tenido la teoría de que cuando más de uno está molesto contigo debe ser que sí, efectivamente, tú eres quien la está cagando. Pero seguro él no lo sabía.

Hace cerca de una semana , mientras salíamos para pagar unas cosas, mi madre empezó a platicar con mi papá del periódico y lo que había salido en la sección policial. Mi padre recordó algo y se excusó con mi madre para poder contármelo. Se trataba de un cabrón (no sé qué adjetivo usar, lo lamento) que asesinó a su hijo de un año y meses apenas (no es que matar sea mejor o peor a cierta edad, claro). Un cabrón que lo maltrató incluso en semanas pasadas moliéndole la nariz con un golpe dado por una puerta, creyendo que no era hijo suyo. La no menos cabrona madre se quiso lavar las manos diciendo que jamás notó los hematomas, que nunca vio mal a niño, que jamás supo del maltrato a pesar de vivir todos juntos.
El tipo trató de ahogarlo en el escusado alegando que era culpa del niño que su relación estuviera mal. No conforme arrojó al niño contra el piso, a una altura de 1.80 metros y siendo su cabeza el "amortiguador" del golpe. El niño se convulsionó y al llegar al hospital ya había muerto. El cabrón mató a un niño pequeño alegando que no era suyo. Ése pendejo era el rarito que mi papá no quiso que entrara para pedir su cigarro.

Ése bastardo lo tuve a menos de dos metros de distancia, y ése ojete llegó a dormir con más personas entre ellas mi papá.

Siempre tuve el deseo de estar cerca de un asesino, más que nada por sus desórdenes mentales, y platicar con él. Pero ahora que supe que uno estuvo a pocos pasos de mí, lo que menos me pasó por la cabeza fue el preguntarle qué pedo con su pinche cabeza"

Ese suceso tiene creo ya un año. La entrada estaba prácticamente terminada y, siendo sincera, no sé por qué no la publiqué antes. A lo mejor sí quedé medio aturdida por la noticia. En todo caso, el tipito sigue entambado.

Me pregunto si se sigue autoflagelando.

-Miucha-

2 comentarios:

Blue dijo...

Oye oye chica!! amo tu blog y tu gusto por las cosas terroríficas!!!!, tienes twitter?

me encantaría seguirte!! @Jerichodll

Miucha Malicieux dijo...

Muchas gracias, siempre es lindo recibir comentarios así. Mí Twitter es @ilstregone y puedes seguirme por ahí y seguir el blog también :)

Espero tenerte por acá más a menudo, hasta pronto, bye.