15.12.14

Mí vecina no es Totoro.

Así le encanta coquetearle a los cholos.

Creo que está perfectamente entendido a éstas alturas (lo digo así porque me gusta imaginar que me lee gente mayorcita) que cualquier gusto que tengas se ve influenciado por distintos factores, ya sea en tú entorno, por experiencia o por tú propio criterio, que éste a su vez se forma por los mismos factores. Una especie de circulo vicioso, pues.

Ahora, desde que me quedó claro que no es culpa al 100% del individuo el ser como es, ya no me pongo de radical queriendo meter montones de gente a un horno sino que, más bien, prefiero vivir lo más alejada posible de esas personitas. Y bien, el por qué de toda ésta palabrería es lo siguiente: Si puedo, he de construir mí casa justo en el centro de hectáreas desoladas de bosque porque, oh queridos amiguitos, estoy hasta la putísima madre de mis vecinos.

Tengo la buena o mala fortuna (como gusten verlo) de vivir en un edificio de pequeños departamentos, pequeñitos-pequeñitos. Y desafortunadamente no hay pasillo entre un departamento y otro, están juntos y sí hay pasillo pero es por todo el frente de las dos casitas, como un balconsito. Vivo justo en la planta de en medio, o sea que las pendejadas de todos mis vecinos me afectan por igual. Si a la viejita que vive sobre nosotros le entra la histeria y se pone a mover todos sus muebles en la madrugada, me llega el ruido. Si a la que vive debajo de nosotros le da por traer a montones de familiares con acento del norte (no es que no me guste, pero hablan muy fuerte... en plena mañana de domingo), me llega el ruido. Pero quien de verdad tiene un sitio perfecto para tocarme los cojones es la vecina de a un lado; nuestras casas están pegaditas, y a diferencia que los vecinos de arriba o abajo pues tiene tres niños.

¿Les dije que los departamentos son pequeñitos, verdad?.

No revelaré nombres porque eso sería descortés, además para mayor empatía con el público lector (que es muy escaso aquí...) pueden poner el nombre de la chica que más aborrezcan.
Ésta personita es parte de ese grupo de gente que tiene una vida muy similar; esas vidas tristes donde les encanta vivir ignorantes, tienen gustos mierdas, carecen de educación y sentido común; y la conciencia sobre su realidad es poca. Ahora, esa mezcla de elementos por lo general nos lleva a parejas jóvenes, frustradas con muchos hijos. Ella tiene tres, ella no trabaja y la inmadurez ha hecho que no sepa criar a sus productitos de lujuria por lo cual dos de ellos (porque la tercera tiene meses apenas) son como unas ladillas en los huevos.

Pero vamos por partes, ¿por qué me cagan ella y sus hijos pero no el esposo? Bien, el esposo sabe que tiene una huevona por esposa entonces en lugar de tomar a su favor el feminismo que tanto alega ella (gracias a la música de Jenny Rivera) pues mejor se pone a trabajar todo el día. Los días que tiene libres los suele pasar con sus amigos, lo cual dice mucho de el encanto que tiene ella como pareja.
Hombre que quiere a su mujer la extraña después de días de trabajo y quiere pasar sus ratos libres con su familia. O quizá además del carente encanto de ella también él quiere volver a sus días de soltero y estar con sus amigos fuera...
En resumen, el muchacho no me caga porque no está en casa y el día que está sale con sus compas a platicar y beber cervza, punto.

Ahora, ella junta tantas cosas que me desagradan de una mujer. No trabaja porque no le gusta y lo entiendo, se consiguió a alguien capaz de mantenerla a ella y a sus quesitos. Y no sólo lo entiendo por eso porque al menos yo, de conseguir a alguien capaz de mantenerme, igual me gustaría conseguirme un trabajo de mí carrera para no estar en casa todo el día. Sería aburrido, mucho.
Pero, después de muchísimas experiencias propias y ajenas, puedo decir que hay mujeres que nacen para ser amas de casa por ponerlo de alguna forma. Y que eso sea así no está mal, al contrario, hay mujeres que de verdad hacen en su casa lo mismo o más de trabajo que otras mujeres en sus respectivos empleos, pero eso es tema aparte.
La cosa es que como ama de casa tampoco sirve, y no es que haya un manual de la ama de casa perfecta, pero pienso que lo que menos querría tú esposo después de doce horas de putiza es la casa limpia, los niños bien cuidados y una comida decente. No la casa hecha un desmadre, los niños mugrosos y mal educados, y una sopa maruchan para que se la prepare él. Y no porque a la chica no le dé tiempo, tiene todo el día; sino porque la chica prefiere irse a argüendear con las vecinas.

Lo malo aquí es que esté ella en casa o se largue de chismosa me termina jodiendo. ¿Cómo es eso posible? Se los explico, hay un grupo de personas que debido a su ignorancia, carente madurez y demás, tienen el sentido común en las nalgas. Y como es de suponerse en la nalgas eso no nos sirve.
Cuando se va a chismear deja a los niños en casa, bajo llave... Eso está mal en tantas formas. No sólo porque podría pasar un accidente del que los niños no podrían escapar por no poder salir de su casa, sino porque como son unos mandriles sin educación patean las ventanas y gritan hasta que su puta madre regresa. El ruido que hacen es horrible, en especial porque le heredaron el timbre de voz a su progenitora, y como a ella sus hijos le valen dos tacos verga pues no le interesa volver para que se callen o al menos para ver si están bien. Rara vez se va llevando a todo su kinder con ella, pero créanme que cuando lo hace esos días son la mismísima gloria para mí.
Cuando está en su cuchitril se dedica a compartir con el vecindario su música culera, de cantantes como Jenny Rivera, Julión Álvarez y más putos de esos. Pero como si esa música no fuera mucha caca auditiva todavía se dedica a gritarle a sus hijos; y déjenme decirles que la vieja esa tiene buenos pulmones.

Una vez el vecino de abajo tuvo música desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde a todo volumen mientras lavaba su tráiler. Música culera, aclaro. Cuando la quitó porque ya había terminado de lavar su Transformer la muy hija de su puta madre decidió seguir el ruido en su casa. Salió mí madre a pedir amablemente que le bajara a su pedo... pero le valió verga.

He soñado muchas veces con dejarla sin luz, tomar una escopeta y disparar al regulador de su casa, pero no tengo una puta escopeta y si sólo apagase el regulador sé que la muy zorra lo encendería sin entender la indirecta.

Llevo ya varios días sin escucharla así que estos días iniciales de vacaciones se han vuelto el paraíso. Espero que cuando regrese ella y sus hijos sean mudos y no puedan pagar la luz.

-Miucha-

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