1.1.15

Híjole, ahí pa'lotra



Creo que muy a pesar de que gente me considera especial (que no es que me moleste, al contrario, me sonrojan harto) puedo decir que tengo muchísimas cosas que comparto con el grueso de la población existente no sólo en mí comarca sino en el resto del globo. Resulta que hace un par de días hablaba con Caroline sobre intercambios y lo cagantes que son, o más bien nuestra mala suerte sobre el tema.

En lo personal yo llevo el trauma desde la secundaria y ni siquiera fue un intercambio navideño, fue del día del amor y la amistad. Así como a Caroline que no le llevaron su regalo me pasó a mí, pero el pedo no fue ese. Al día siguiente, a la mitad de la clase de física (si mí memoria no falla) la maestra hizo que el tipito se pusiera de pie para darme el regalo que no me había dado ayer. Tuve qué levantarme y la señora nos hizo abrazarnos frente a todos. 
La incomodidad no es por el abrazo, porque no sólo es el abrazo sino también la carrilla del momento y con un chico que de verdad no dudo haya evolucionado en cholo o algo similar, sino el haber llevado el regalo. Sé que suena a que soy una mamona que nada le gusta, y quizá lo sea, pero les explico.
El regalo ya queda fuera de contexto, la sensación churpia de no recibir regalo ya nada te lo quita y la incomodidad del abrazo frente al grupo es nomás la cerecita sobre el pastel... un pastel de caca.

Ahora, siento que la posibilidad de no recibir nada es mínima, creo que Caroline y yo somos muy desafortunadas... Y en general lo que más jode es tomarse el tiempo, y la molestia a veces, en buscar un regalo que le gustaría a la persona, respetando la cantidad acordada, para que al final a quien le toques se pase por las ingles todo eso. No se trata de dar por dar según yo, porque no es desembolsar dinero y punto, hay cosas extras que se involucran en la búsqueda de un regalo. Hay personas que hacen una travesía épica por la tiendas para encontrar algo que sea del agrado de la persona, algunos que desconocen al individuo en cuestión investigan por cielo, mar y tierra qué le gusta para poder efectuar la compra. A otros les importa un kilométrico, groso y basto taco de verga.

Verán, todo sucedió una tarde de primavera mientras asistía a la prepa. El intercambio que estoy abordando era otro por día del amor y la amistad. Fue en los primeros semestres y todos se veían mamalones y cursis, sólo por eso entré. Pensé que todos tendrían costumbres coquetas en esto de regalar cosas pero me equivoqué. Recuerdo que era un intercambio con un costo de 100 pesos y me tocó en los papelitos una chica que en su momento (y hasta la fecha) me resultaba pusilánime, como pude me las ingenié para saber qué regalarle y la verdad hice milagros con esos 100 putos pesos. Todavía un día antes acomodé el regalo para que se viera lindo y entregarlo al día siguiente. 

Como es de esperarse en el proceso muchos se dieron cuenta de a quién le regalarían por medio de las viejas chismosas que nunca faltan en un salón de clases, yo no fui parte de esos muchos. Llegué a sospechar de un amigo porque me preguntó un par de veces qué me gustaría de obsequio. Mí respuesta fue maquillaje darks o muñequeras. Muñequeras coquetas, de esas de piel con hebillas, estoperoles, cadenas o remaches. Verga, siendo 100 pesos sabes más o menos cómo deberían ser.

Llega el día, todos hacen su intercambio, pasan regalos pequeños y grandes; entonces fue mí turno. Quien se acercó a regalarme no era mí compa. Era un chico gordito y con sueños de ser narco, me dio un abrazo y con eso una cajita pequeña morada. Terminó el intercambio y hubo un lapso para abrir y agradecer los regalos. La cajita no pesaba en absoluto, pedí a Cthulhu que no pesara porque el wey no supiera qué pedo y decidiera mejor darme el dinero, pero no.
Le quité el lacito plata y al abrirlo vi puro papel de china en tiritas, ya valiendo verga rebusqué un poquito y sentí algo. Eran dos putas tiras de cuero del grosor de apenas un palito de paleta y que ni siquiera tenían algo decorativo. Putas tiras de cuero sin nada. Puta madre.

Desde entonces detesto los intercambios en ambientes escolares y si puedo me deslindo de ellos. Hace poquito en la universidad hicieron uno, pero inteligentemente lo hicieron de ciertas prendas (bufandas, gorritos, etc), supongo yo para que a nadie le pasaran mamadas pendejas como a mí.

El tema salió a raíz de un regalo genialoso que me hicieron en un intercambio familiar, el regalo fueron unas acuarelas coquetonas que espero estrenar mañana con un dibujito de Manu y Miucha.

Moraleja: No sean culos y no se pasen de ojetes con los regalos.

-Miucha-

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